viernes, 13 de mayo de 2016

Un fla.

Estamos a unas letras de distancia, aunque sean galaxias en el espacio y años luz en el tiempo. Estamos a unas letras, unas palabras, unos significados. Dos clics, un link bien escrito, un hipervínculo que te lleve a otra persona que te lleva a otra persona, para que después te des cuenta que te perdiste de las personas esas que te fueron linkeando, y que estás sola, sí, siempre venís cuando estás sola. Y eso no está mal, no si no estás mal por estar sola. Cuando dejas los links, cuando te das cuenta que estás descargando cosas que no queres, que tienen virus, que tienen efectos que no te hacen bien, los dejas. Y puede que esté hablando de los sims o de música, o de personas en la vida real. Y si hablo de personas en la vida real y pienso en letras se me vienen las personas con los celulares, cuando queres hablar, cuando queres llorar, o chapar, y están con el teléfono y  me dan ganas de irme, de dejarlos con sus conversaciones, porque en realidad dejo de estar, pero quiero desaparecer, que todo se lo lleve el viento, y no haber linkeado nunca a ese sujeto, a ese momento en el que me lo encuentro y está todo el tiempo con el teléfono.
Que raro ir viendo, en una especie de abstracción, como se van formando las palabras en la pantalla, las que voy dictando en mi cabeza, con esa voz que no es voz porque no sale, porque no tiene ruido ni volumen, pero es mi voz interna mi otro yo, y siguen apareciendo letras, y algunas están mal escritas y las voy borrando, y vuelvo, vuelvo, siempre vuelvo.