Cada vez que pienso que sería muy feliz si pudiese hacer magia, me surge el reproche interno donde digo que sí tengo acceso a la magia, tengo acceso a las palabras, al lenguaje, y esa es una magia tan particular y maravillosa que llega a todxs. Sin embargo, siento que soy torpe, hosca, que no logro modelar mis pensamientos para que salga cual capullito de flor, todo envuelto, suave, delicado, hermoso y a la vez absoluto e irrevocable. No tengo el poder de domar la magia a la que puedo acceder. Pero quiero más magia a mi alcance, magias diferentes. Y quizás no las alcance nunca o ya las tenga al lado sin saber qué hacer con ellas.
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