jueves, 7 de julio de 2022

Des encuentros

 ¿En qué momento te fuiste? Juro que estaba mirando, te estaba mirando fijo. Y de repente ya no estabas. ¿Te estabas moviendo? ¿O era yo quien se movía? No pude despedirme, no pude disfrutar tus últimas caricias en tanto últimas. Me queda el sabor a poco, a insuficiente. 

Cuando me di cuenta que no estabas intenté perseguirte, corrí y corrí. Pero ya no estaba ni tu rastro. Y me quedé contandole a la luna de vos. Sé que te conoce, asumí que quiso ser imparcial y por eso no me dijo nada. Me devolvió el reflejo.

Y me encontré a mí. 

Buscándote. Esforzándome por volver a tener la misma sensación.

 Te sigo buscando. Aunque tengo la seguridad que vas a volver. Ya no va a ser nunca como antes. Ya no va a ser lo mismo ni aunque lo intente. Porque te fuiste y te extrañé. Porque se me hace eterna la compañía lunar. 

Es silenciosa. Es humillante algunas veces. Otras es graciosa.

Me refleja que no hace nada.

Que es papel en blanco para completar, o para dejar vacío, o para hacer origamis, o tal vez para triturar.

Depende lo que quiera hacer yo, me lo habilita. No como vos.

Con vos me recuerdo ajena. Me recuerdo dependiente. 

Y tal vez es porque no tomé el control, porque no pude decidir. Tal vez por eso me dejaste marca. Exponerse a vos deja marca. No hay quien se escape de vos sin marca. En tu presencia todo gira entorno a vos. Y en tu ausencia también. 

¿Por qué no te despediste? ¿Por qué generaste que te extrañe? ¿Por qué me quedo esperando tu presencia?


No hay comentarios:

Publicar un comentario