sábado, 6 de junio de 2020

Remolino.

Rodaron lágrimas, tantas eran que no alcanzaron las telas para secarlas. Hicieron un mar a mi alrededor, y yo me hundí. Me ahogué en esas lágrimas, pero antes de perder la vida aparecieron manos que me sacaron, que me hicieron ver que esas lágrimas eran mías y no era suficiente para ahogarme. Las secaron por mí, me abrazaron en los abrazos virtuales de hoy, y me cantaron una canción de cuna hasta que me dormí, invitándome a afrontar el mañana.
La mañana, el mañana, no sabemos su identidad, pero siempre me agobia, es tanto en tan poco. Siempre tiene infinitas posibilidades, hoy no tantas.
Extraño las mañanas con mis amistades, mis compañerxs, extraño el calor del mate y del abrazo. Me duele extrañar lo que no voy a tener de la misma forma. Me duele añorar. Justo ahí en el pecho se arma el agujero, en la garganta el nudo, y las lágrimas vuelven a aparecer. Y ya sé que no me puedo ahogar en mis propias lágrimas, pero siento que me invaden, que vuelven a tomar mi cuerpo y otra vez necesito que me ayuden a salir.
Todo es tan desesperanzante que sólo quiero un atisbo, una insinuación del mundo que me diga que todo va a estar bien. Tengo la esperanza de intuir mal, tengo el deseo de estar entendiendo mal todo lo que sucede.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Ataque sorpresa.

Re apareció el monstruo. Se cansó de tocar la puerta y ser rechazado, y se metió de sopetón. Rompió las ventanas, tiró todo lo que estaba armando. Me dejo vulnerable otra vez, débil, inútil. Primero me quemó la nuca, después me cegó la vista y ahí no más empecé a temblar, dos pasos más y ya estaba sin aire. Sentí como se apoderó de mí, como me dominó aprovechando la sorpresa. Como hizo suya mi mente y mi respiración, lo único que pude hacer fue llorar y llamar a mi mamá.
Me da miedo nunca más volver a ser normal, o a mi normalidad. Me da miedo tener que vivir siempre alerta de su aparición, siempre lista para cerrarle la puerta y esconderme en mi sótano... o en mi altillo si creo que viene del sótano. Tengo miedo de mi propio monstruo y del de todxs.
Tengo miedo y angustia. Me siento débil e inútil. Hoy no tengo ganas de tener objetivos, quiero dormir para siempre.