sábado, 30 de julio de 2022

¿qué hacer?

 Cuando te encuentro me llevo la angustia. Aspiro todo lo que puedo y la guardo en mi pecho, limpiando tu espacio, ordenando tu ropa. Me quedo con los deseos truncos, las palabras frustradas, las acciones a medio camino y el cerebro embotado. Quisiera poder decirte tantas cosas. Animarme. Hacer eso que digo que hago, poner en palabras. Porque no quiero abandonarte sin intentar. Pero tampoco quiero intentar antes de abandonarte. Finjo arriesgarme y manejarme con claridad, pero ya sabemos que mi limpieza consiste en esconder las migas abajo de la alfombra y esconder las manchas con cuadros a medio terminar. Ya recorrí mis fantasías, y a cada una la anulaste, la quemaste, la destruiste. ¿Será porque sos real y vas destruyendo cada parte que te adjudiqué desde el ideal? No tengo seguridad de si quiero probar, de si quiero tomar el riesgo. Prefiero que la soga me sostenga sin tener que tirar.

Pero

las cuerdas atan y yo no me quiero atar, las preguntas queman y yo no me quiero quedar sin hablar, el tiempo corre y tal vez

otra vez

yo me voy a arrojar

a indagar

a tirar de la cuerda y ver si en esta vuelta te quedas o me despojo de vos y de la sobriedad.

viernes, 15 de julio de 2022

putrefacción

 ¿qué será de mí de acá a 5 años?

quesera

un queso rico que se está pudriendo en la heladera

es vegano 

¿cómo es su proceso de putrefacción?

¿cómo es el mío?

ya tengo algunas arrugas y canas

ya me pesa más el cuerpo

y no dormir no es una buena idea

ya no soporto cualquier cosa

y los buenos tratos son prioridad

el vinito tiene que ser rico

los besos tienen que tener gusto

los abrazos ya no me dan igual

los quesos que se pudren en la heladera me pesan

las calabazas podridas ya no me son indiferentes

el recorrido tiene valor

y la luz no es necesariamente guía

¿qué luz importa cuando ya di cuenta que no importa nada?

que sólo me puedo ocupar de cómo consumir el queso para que no se pudra solo

para que dentro de 5 años no esté el mismo queso podrido en la heladera

al menos, que sea otro.

jueves, 7 de julio de 2022

Des encuentros

 ¿En qué momento te fuiste? Juro que estaba mirando, te estaba mirando fijo. Y de repente ya no estabas. ¿Te estabas moviendo? ¿O era yo quien se movía? No pude despedirme, no pude disfrutar tus últimas caricias en tanto últimas. Me queda el sabor a poco, a insuficiente. 

Cuando me di cuenta que no estabas intenté perseguirte, corrí y corrí. Pero ya no estaba ni tu rastro. Y me quedé contandole a la luna de vos. Sé que te conoce, asumí que quiso ser imparcial y por eso no me dijo nada. Me devolvió el reflejo.

Y me encontré a mí. 

Buscándote. Esforzándome por volver a tener la misma sensación.

 Te sigo buscando. Aunque tengo la seguridad que vas a volver. Ya no va a ser nunca como antes. Ya no va a ser lo mismo ni aunque lo intente. Porque te fuiste y te extrañé. Porque se me hace eterna la compañía lunar. 

Es silenciosa. Es humillante algunas veces. Otras es graciosa.

Me refleja que no hace nada.

Que es papel en blanco para completar, o para dejar vacío, o para hacer origamis, o tal vez para triturar.

Depende lo que quiera hacer yo, me lo habilita. No como vos.

Con vos me recuerdo ajena. Me recuerdo dependiente. 

Y tal vez es porque no tomé el control, porque no pude decidir. Tal vez por eso me dejaste marca. Exponerse a vos deja marca. No hay quien se escape de vos sin marca. En tu presencia todo gira entorno a vos. Y en tu ausencia también. 

¿Por qué no te despediste? ¿Por qué generaste que te extrañe? ¿Por qué me quedo esperando tu presencia?