jueves, 29 de junio de 2023

La última cena.

 Estoy en una prisión, donde intento escapar me vuelvo a encontrar sin salida. Parece una persecución, una jauría hambrienta que está esperando que saque un dedo para devorarlo, ya me olió, ya sabe que estoy acá. Y se va a llevar de mí lo que encuentre. El desliz que me lleve a pisar en falso hará que caiga y puntúe como comida lista. Cuando están a punto de atraparme puedo huir, evadir, fingir que se escuchó mal. Algunas veces finjo ser parte de la jauría y proponer otro alimento. Pero siempre vuelven a ver al cordero con disfraz. Casi me comen otra vez. Casi. Dos segundos antes de caer en la trampa di media vuelta y corrí. Ya el agotamiento va ganando y les quiero gritar que acá estoy. Hagan de mí la cena, ya me cansé de escapar. Tal vez la libertad está en renunciar y admitir que con vida no voy a salir de esas garras. 

Tal vez les pueda relatar cómo esos dientes se van a hincar y cómo voy a sangrar, desde el piso me van a ver llorar y pedir que se termine de una vez el banquete, que la fiesta termina cuando lleguen a mi yugular.

sábado, 18 de marzo de 2023

¿A los botes?

 ¿Quién me trajo hasta acá? Quiero la cabeza en la horca ya. O que quede en una calesita manual de plaza, de esas que te marean hasta llegar a perder noción de tiempo y espacio. Mínimo si me trajo hasta acá tiene que pagar el mismo precio. 

¿Dónde pisan mis pies? ¿qué están aferrando mis manos? ¿Qué aguja apuntaba al norte? 

Mala suerte, campo magnético, atracción que despista y pierde. ¿Y de quién es la culpa?

¿Qué embarcación lleva a destino? ¿Cuál era el destino? Dame alguno, cualquiera, el tuyo.

Algo así supongo que fue como llegué hasta acá.

Y ahora quiero ver los pies responsables moverse por última vez, flotando. Que pague.

Como si fuese suficiente perder el aire por siempre mientras una va olvidándose de respirar. El aire que me eleva y me hace flotar me oxigena, pero me olvido de respirar. Me dejo de pensar humana para ser un montón de partículas que se encuentran con otras y se revolucionan. La sinapsis hace corto y como en ebullición mis pensamientos se pierden. 

Para después encontrarme en un reflejo negro, espejo bordeado de miel que me dice todo está bien, mientras suena un lo-fi de fondo y devuelve la calma.

Montaña rusa, subi baja o la extracción de una muela. Pánico, pavor y un poco de regocijo. 

Quiero ser envuelta en manta de piel recitando como mantra que todo va a estar bien. Ni la hoguera ni la horca fueron necesarias, la cerveza llegó para amigarnos y exlplicarnos.

Nadie sabía bien a dónde iba, y decidimos arriesgar. 

El bote en el muelle da tranquilidad, pero buscando adrenalina la única posibilidad es salir a navegar. Riesgo. Riesgo. 

Un chaleco salvavidas y dos culpables. 

Por si acaso, por si te vas, también quiero un parapentes.

jueves, 12 de enero de 2023

La muzza

 Vení, acercate. Después de 5 intentos pude descorchar la sidra. Me quedó palpitando el corazón. ¿Será porque te espero? ¿Será porque ya sé que estás llegando?

De a poquito te voy sintiendo, como mis dedos se empiezan a mover más rápido, cómo encontrar el punto justo es más importante, cómo empiezan a fluir las cosas.

Bienvenida, casi estás acá.

Te voy sonriendo cuando te veo llegar, eso hace que hagas un paso para atrás, te pone tímida. Pero ahí estás, te alcanzo a ver en el reflejo, en el atisbo del acierto, en la penumbra de la acción, ahí atrás orquestando el mundo.

Hiciste todo esto para llegar, yo no fui la que tuvo la idea, no fue por mí que la sidra se destapó. Fuiste vos, tenías sed. La abstinencia por estar en el no ser. Y bienvenida. Otra vez.

Tanto te esperé y acá estás. Otra vez. Tenés el poder, la voluntad está en la yema de mis dedos y en el filo de tu sinapsis. Acá estás y no a la misma vez. 

Porque en realidad querías contar sobre versos a medio camino y corazones rotos. Pero las dos sabemos, que cuando nos encontramos se trata de nosotras. Los corazones rotos son de otros. Con O. Nosotras somos otra que somos la misma pero que a la vez somos diferentes y a la vez nunca coincidimos porque estamos cuando no está la otra y nos encontramos en ese desencuentro que es el encuentro que está en el abismo del no ser y del ser que empieza a fluir y cuando vuelvo a necesitar respirar vuelvo a estar acá.

Me asfixiaste otra vez. Teníamos un pacto que te olvidaste. Tenerte tanto tiempo postergada hizo que salgas con fuerza. Bienvenida.

Bebé la sidra, es para vos.