martes, 28 de junio de 2022

A los 30.

 A los 30 te das cuenta que la privacidad para algunxs y no para otrxs no tiene sentido. que tener una red social en privado ya no importa. A los 30 te das cuenta que así sos vos y a quien le guste bien, y a quien no, y bueno ni idea. A los 30 te das cuenta que te podés reir de vos con el resto. que les podés decir cuándo pasaron el límite, y hasta cuándo te prendés. A los 30 te das cuenta que el resto no tiene tus mismos límites, y que explorarlos es la única manera de generalizar. A los 30 te das cuenta que no importa qué foto subas, o qué hace quién por qué red, porque la red que más importa es la de acá. La red de tus amistades es la que hace trama, la que realmente se repite, sostiene y mantiene el tejido; el resto son borlas de colores, dónde, quién, es accesorio, la trama son ellxs. A los 30 te das cuenta que no sabés si es tan así pero algo resuena. Que lo que sos ya sos, y lo que no sos tal vez elegís aspirar a. Pero si no lo sos y no querés serlo no tenés por qué serlo. Mientras no dañe a nadie, a los 30 sos vos. 

Si a los 30 sos una mierda, y bueno, bienvenida sea esa mierda. La mierda es abono de plantas para que otrxs florezcan, o tal vez de la mierda soy la semilla que eventualmente brotó.

A los 30 te amigas con lo que hay, y elegís para donde distribuírlo, o al menos aprender a manejarlo cuando sale. Y tal vez no sea cierto, ¿pero importa? ¡tenés 30!

lunes, 13 de junio de 2022

Por favor.

 Abrazame. Como si el último resquicio de tu humanidad dependiese de eso.

Como si sin que nuestras pieles se toquen se acabase la existencia.

Abrazame con todas tus fuerzas. 

Para que cuando tus brazos no me rodeen los anhele. 

Para que cuando no me tengas en el medio quieras llenar ese vacío otra vez conmigo.

Ahoguémonos en un abrazo, viajemos a galaxias desconocidas con la energía que se produce al encontrar nuestros cuerpos.

Pausemos el mundo en un abrazo eterno, que inunde el recuerdo y nos lleve a todos lados y a ningún lugar.

Saludame con un abrazo. Despedime con otro.

Y en el medio, amárrame con tus manos, átame a tu cuerpo.

Invadime con tu respiración y sofocame con tu pecho.

Dejame perdida en la isla del calor del abrazo.

Para que no vuelva a ser nunca más la misma que soy antes de ese encuentro.

viernes, 18 de marzo de 2022

¿Qué nombre?

 Cuando aparece tu nombre

lo borro.

Cuando aparece tu nombre 

me lastimo

cuando aparece tu nombre

te evito, me voy para otro lado. Dejo el plano terrenal y huyo a lo mental

cuando aparece tu nombre

me angustio hasta sentirme asfixiada como si no hubiese escapatoria como si no hubiese brazada suficiente para escapar de ese mar de agobio y de palabras

cuando aparece tu nombre

se me suelta la sonrisa y me enamoro.

Por eso lo borro. Porque tu nombre despierta mil cosas que dejé durmiendo.

Para no tenerle miedo a tu nombre.

Le escapo a tu nombre para no sucumbir en lo absurdo de tu nombre.

Si pudiese despojarme de todo y elegir una sola cosa, de seguro no sería tu nombre, pero sí a vos.

sábado, 6 de junio de 2020

Remolino.

Rodaron lágrimas, tantas eran que no alcanzaron las telas para secarlas. Hicieron un mar a mi alrededor, y yo me hundí. Me ahogué en esas lágrimas, pero antes de perder la vida aparecieron manos que me sacaron, que me hicieron ver que esas lágrimas eran mías y no era suficiente para ahogarme. Las secaron por mí, me abrazaron en los abrazos virtuales de hoy, y me cantaron una canción de cuna hasta que me dormí, invitándome a afrontar el mañana.
La mañana, el mañana, no sabemos su identidad, pero siempre me agobia, es tanto en tan poco. Siempre tiene infinitas posibilidades, hoy no tantas.
Extraño las mañanas con mis amistades, mis compañerxs, extraño el calor del mate y del abrazo. Me duele extrañar lo que no voy a tener de la misma forma. Me duele añorar. Justo ahí en el pecho se arma el agujero, en la garganta el nudo, y las lágrimas vuelven a aparecer. Y ya sé que no me puedo ahogar en mis propias lágrimas, pero siento que me invaden, que vuelven a tomar mi cuerpo y otra vez necesito que me ayuden a salir.
Todo es tan desesperanzante que sólo quiero un atisbo, una insinuación del mundo que me diga que todo va a estar bien. Tengo la esperanza de intuir mal, tengo el deseo de estar entendiendo mal todo lo que sucede.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Ataque sorpresa.

Re apareció el monstruo. Se cansó de tocar la puerta y ser rechazado, y se metió de sopetón. Rompió las ventanas, tiró todo lo que estaba armando. Me dejo vulnerable otra vez, débil, inútil. Primero me quemó la nuca, después me cegó la vista y ahí no más empecé a temblar, dos pasos más y ya estaba sin aire. Sentí como se apoderó de mí, como me dominó aprovechando la sorpresa. Como hizo suya mi mente y mi respiración, lo único que pude hacer fue llorar y llamar a mi mamá.
Me da miedo nunca más volver a ser normal, o a mi normalidad. Me da miedo tener que vivir siempre alerta de su aparición, siempre lista para cerrarle la puerta y esconderme en mi sótano... o en mi altillo si creo que viene del sótano. Tengo miedo de mi propio monstruo y del de todxs.
Tengo miedo y angustia. Me siento débil e inútil. Hoy no tengo ganas de tener objetivos, quiero dormir para siempre.

martes, 19 de noviembre de 2019

Elixir.

Recorre mis lunares como si fuese la primera vez, o que efectivamente sea la primera vez; de hecho no importan las veces. Recorre cada uno de ellos, genera tu propio camino sobre mi piel. Ya dejaste huella, ya marcaste en mí, ya hay trazo de tu existencia.
Ahora espero que vos lo generes activamente sobre mi ser.
Quiero besar cada recoveco de tu cuerpo, cada ángulo y plano, cada centímetro. Re-inventarnos en cada encuentro, como hasta ahora, con el vértigo de nunca saber cuándo será el próximo y sin la necesidad de cuantificar cuándo fue el anterior.
Te anhelo, te extraño, te deseo, ansío ver tu sonrisa y despeinarme con vos, continuar con nuestro código y abrazarnos soñando eternidades.
Veamos estrellas y cantemos canciones, brindemos por el hallazgo y por el disfrute, bebamos el placer de nuestro goce, de nuestro derroche de cariño, y lamamos el sabor afrodisíaco de nuestro existir.

martes, 22 de octubre de 2019

Danzas sin fin y con pausas.

De a poquito y con movimientos suaves ir a(r)mándome. Como si fuera una danza lenta, en la que en algunos instantes se avanza y en otros se retrocede, pero siempre se mantiene el movimiento. 
Ir acomodándome a mi propio placer, procurar escuchar mi deseo. Detenerme en el segundo en el que decido para saber qué es lo que efectivamente quiero. Pausarme para hallarme. 
Es el proceso de aprender a escuchar, al resto y a mi también. Aún en actividades voraginosas, en días repletos y sobre-exigidos encontrar el momento en el que estoy conmigo. Re-encontrarme con el café y el silencio, con mi propia voz. Con mis dilemas y desencuentros. Amigarme con lo que soy y performarme para ser lo que quiero.
Frenar y pausar, seguir y encausar. Hacer del silencio parte de la melodía, y de las pausas parte de la danza. 
Caminar con un fin y habilitarme a descansar, a tomar otros caminos y a sorprenderme con el paisaje.
¿Esto será ser? ¿Esto será existir?
De ahogarme en penas y olvidarme bajo papeles a procurar encontrar el disfrute en lo que puedo, hallar mi interés y motivación bajo la montaña de quehaceres. Quizás de eso se trate vivir. Quizás ese sea mi mayor desafío hoy.

lunes, 19 de agosto de 2019

Magia.

Cada vez que pienso que sería muy feliz si pudiese hacer magia, me surge el reproche interno donde digo que sí tengo acceso a la magia, tengo acceso a las palabras, al lenguaje, y esa es una magia tan particular y maravillosa que llega a todxs. Sin embargo, siento que soy torpe, hosca, que no logro modelar mis pensamientos para que salga cual capullito de flor, todo envuelto, suave, delicado, hermoso y a la vez absoluto e irrevocable. No tengo el poder de domar la magia a la que puedo acceder. Pero quiero más magia a mi alcance, magias diferentes. Y quizás no las alcance nunca o ya las tenga al lado sin saber qué hacer con ellas.

lunes, 17 de junio de 2019

18-6-19

Lágrimas tras los cristales.
Desbordan los ríos.
Faltan amores.
Se pierden canciones.
Aparece un poema.
Algo oscuro.
Con tintes de romance.
Brotando.
Mientras las fisuras se convierten en grietas.
Las separaciones en abismos.
Desencuentros.
Finales sin sonrisas.
Lluvias eternas.
Hay quien pide abrazos.
Y quien pide abrigo.
Las latas se abollan.
Los chicles se secan.
Las manos se sueltan.
Son fuerzas extremas.
Sin esperarlas.
De repente aparecieron.
Con los gritos de la noche.
Y se llevaron todo.
Dejando a quienes dormían en la eternidad.

lunes, 3 de junio de 2019

Un mes después.

Fideos con manteca y caldo saborizante.
Otra vez.
Pero cierro los ojos e intento disfrutarlos.
Me tengo que obligar a comer, ya no tengo ganas ni de eso.
Al final sí estaba en el pozo.
Y esta vez fue más oscuro que de costumbre.
Quería sólo caer.
Pero después de todo no me animé.
Y ahora...
Ahora queda intentar subir.
Pero no quiero trepar, no tengo ganas.
Quiero flotar sin hacer nada.
Subir y estar bien como por arte de magia.
Tuve crisis de llanto.
Y ahora volví a no poder llorar.
Quiero abrazos y mimos.
Pero tengo fotocopias y fideos con manteca y caldo saborizante.
No quiero más de esto.
No quiero más de nada.
Pero sigo fingiendo que sí.
¿Cuánto es el tiempo límite para fingir?
¿Cuánto estoy fingiendo en realidad?
¿Quiero estar bien realmente?
Siento que no puedo.
Pero es cierto que hay días buenos en los que algo puedo.
Y hay días malos en los que sólo quiero dormir.
Hoy no sé qué tipo de día es.
Otro bocado de fideos.
No están ricos.
Pocas cosas están ricas últimamente.
Me agobio con poco.