Cuenta la leyenda que alguna vez hice las cosas bien: cuando tenía 5 años, porque antes lloraba mucho y después me mande muchos mocos. Te invito a enterarte de mis porrazos, hay que aclarar que no soy buena ciclista y que por eso me caigo mucho en este camino donde hay más piedras que parches para las ruedas de mi bicicleta. A pesar de todas las trabas, yo sigo sonriendo cuando el sol me da en la cara y cuando la brisa me despeina y acariciándome me asegura que siempre va a estar
martes, 28 de octubre de 2014
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Voy a escribir sobre muerte, sobre tu muerte me dijo, y ahí no más, tras el punto final desaparecí.
martes, 14 de octubre de 2014
instrucciones para cuando me muera.
Quiero que cuando me muera no digan lo mala que fui, no cuenten de todas las drogas que consumí ni enumeren todos los sapos que bese o todas las pijas que chupe, no quiero que cuando me muera recuerden la materia que me llevé en cuarto de la secundaria, ni que tampoco recuerden de todas las veces que me enojé, quebré o lloré.
No quiero que cuando me muera las personas que me caen mal se regocijen de felicidad, no quiero que las personas que quiero lloren o sufran, no quiero que haya funeral ni lágrimas, ni despedidas.
No quiero que me escriban en redes sociales.
Quiero que me olviden, que de ser posible hagan de cuenta que nunca existí, que mi existencia haya tenido el fin de no existir. Y si se acuerdan de mí quiero que puedan largar carcajadas y escuchar música alegre, que miren el sol y sepan que yo hubiese sonreído, que sepan que hubiese defendido hasta al más culpable de todos los culpables si en el momento estaba ausente. Pero que no se acuerden, que no digan nada, que sea un día más, una muerte más, un cuerpo más desaparecido en el planeta.
Quiero que mis cosas desaparezcan junto conmigo, que se queme todo, que todo se haga ceniza, que se evanezca mi presencia del pasado, del presente de la muerte y del futuro. Que no quede nada. Que nadie haga nada.
Si me muero, sigan viviendo como si no hubiese vivido.
No quiero que cuando me muera las personas que me caen mal se regocijen de felicidad, no quiero que las personas que quiero lloren o sufran, no quiero que haya funeral ni lágrimas, ni despedidas.
No quiero que me escriban en redes sociales.
Quiero que me olviden, que de ser posible hagan de cuenta que nunca existí, que mi existencia haya tenido el fin de no existir. Y si se acuerdan de mí quiero que puedan largar carcajadas y escuchar música alegre, que miren el sol y sepan que yo hubiese sonreído, que sepan que hubiese defendido hasta al más culpable de todos los culpables si en el momento estaba ausente. Pero que no se acuerden, que no digan nada, que sea un día más, una muerte más, un cuerpo más desaparecido en el planeta.
Quiero que mis cosas desaparezcan junto conmigo, que se queme todo, que todo se haga ceniza, que se evanezca mi presencia del pasado, del presente de la muerte y del futuro. Que no quede nada. Que nadie haga nada.
Si me muero, sigan viviendo como si no hubiese vivido.
viernes, 3 de octubre de 2014
Fin
Se terminó el libro, ya no es libro para mí, es un montón de letras en un montón de hojas. Se terminó. Lo terminé y ya no queda nada de libro. ¿Y ahora qué? ¿Qué va a ser de mí cuando termine? Muerte. Lugar común, tópico cliché diría él; pero la muerte va a llegar, el final ineludiblemente va a estar. Terminé el libro, ya no tengo su compañía, pero de vez en cuando lo abro y vuelvo a leer unos cuentos, unos párrafos. Laberinto de depresiones por terminar un libro. Evasiones eternas a las responsabilidades que agobian, y quiero terminar yo también, terminar acá, joven, perdida, satisfecha, feliz de a ratos, sin libro, sin tareas cumplidas, hermosa, borracha, terminar por terminar, para cumplir con algo.
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