Que el dolor, las esperas, las lágrimas, las llamadas sin contestar, los mensajes con doble tilde, los estados que ya no son ni para vos ni para mí, lo besos que ya no tienen destinatario. Y todas esas cosas que no me pasan. Que no vivo. Que no siento.
Que siento igual que una piedra, que un cactus, que una cuchara, que vuelo y no vuelvo, ya no soy el boomerang que anda suelto en la ciudad, ni la oruga que no cambió. Ya no soy eso ¿Alguna vez realmente lo fui?.
Que hoy es Lunes y puede que esté pensando en alguien en especial, esta vez no es en mí, no. (Pero tampoco en vos). Que siempre tengo las defensas atacando, los escudos protegiendo y todas las murallas bien afianzadas, que ya no creo como alguna vez (hace tanto) en tsunamis de amor y en corazones que se rompen para arreglarse a besos (quizás no hace tanto). Que esta vez pienso en que el amor no es eso. Que el dolor no es eso. Que la pasión no es eso. Que el cariño no es eso.
Hoy pienso que amor son esos mates que alguna vez vamos a tomar a las cinco de la mañana, esas cervezas en la playa, esa película que vamos a mirar y nos vamos a reír, esos juegos que alguna vez puede que juguemos. Y dolor, dolor es eso que están sintiendo esas dos personas de allá, que dieron todo, que se perdieron en un otro, o en una otra, que se escondieron de sí mismas, o sí mismos, y que ahora les duele volver a encontrarse, no lo que perdieron, sino lo que encuentran, un ser que se dejó de querer para querer, un ser que se dejó de ver como totalidad para verse compuesto (y era una mentira, quizás).
Que pasión es la que vi en un chabón cuando tocaba la trompeta y otro el cello, que cariño es el que sentí por un gatito (era chiquito, gordo y hermoso). Que debería haber avisado que ya no me enamoro, que ya no pienso demás por los demás, que ya no pienso en romance, aunque sí en estrellas, que ya no quiero un beso de despedida y un abrazo de desayuno (aunque un poco sí, pero no como algo indispensable, que me de vitalidad) debería haber puesto un cartelito que diga "no molestar, está ocupada siendo escéptica", debería haberlo puesto, avisado, para que no piensen que me podían cambiar de ayer a hoy, que sepan que es lo que estoy eligiendo ser, sentir, hoy.
¿Era tan difícil de entender? Sólo quería ser un pez, o una nube, un espíritu libre, una sonrisa en un colectivo, una mirada perdida en una calle más entre tantas otras.
Quizás dolor no es lo que siente ese otro ser, sino lo que siento cuando veo que me quieren cambiar, que quieren que quiera, que acepte; Y no es que sea una superada de todo eso (más vale que no), sino que me considero una imbécil que no vive de eso, y me da envidia el que lo haga, pero no quiero serlo yo. Cambié el disco, abrí un nuevo libro y prendí un nuevo cigarrillo. Porque mi vida se trata de comienzos, con finales eternos, cuentos efímeros que se terminan a mitad de página, poemas cortos que no hacen mella, no en mí. Ponele que es eso de la pseudo-libertad.
Hoy prefiero saltar al agua desde algún trampolín, volar y sentir el viento, llorar cuando llueve, quedarme en un campo mirando eternamente el cielo, contar estrellas; Quizás sola, o con alguien, pero conmigo entera. Riendo hasta no poder más, contando hasta no tener más para decir, dejar que el silencio y las palabras me envuelvan, que el frío y el calor sean mis amigos.
Hoy que el dolor no está tan lejos, ni tan cerca, que la pasión es vivir, que el cariño es hacia todo y hacia nada, que el amor es por mí y para mí, hoy estoy viva.
Que siento igual que una piedra, que un cactus, que una cuchara, que vuelo y no vuelvo, ya no soy el boomerang que anda suelto en la ciudad, ni la oruga que no cambió. Ya no soy eso ¿Alguna vez realmente lo fui?.
Que hoy es Lunes y puede que esté pensando en alguien en especial, esta vez no es en mí, no. (Pero tampoco en vos). Que siempre tengo las defensas atacando, los escudos protegiendo y todas las murallas bien afianzadas, que ya no creo como alguna vez (hace tanto) en tsunamis de amor y en corazones que se rompen para arreglarse a besos (quizás no hace tanto). Que esta vez pienso en que el amor no es eso. Que el dolor no es eso. Que la pasión no es eso. Que el cariño no es eso.
Hoy pienso que amor son esos mates que alguna vez vamos a tomar a las cinco de la mañana, esas cervezas en la playa, esa película que vamos a mirar y nos vamos a reír, esos juegos que alguna vez puede que juguemos. Y dolor, dolor es eso que están sintiendo esas dos personas de allá, que dieron todo, que se perdieron en un otro, o en una otra, que se escondieron de sí mismas, o sí mismos, y que ahora les duele volver a encontrarse, no lo que perdieron, sino lo que encuentran, un ser que se dejó de querer para querer, un ser que se dejó de ver como totalidad para verse compuesto (y era una mentira, quizás).
Que pasión es la que vi en un chabón cuando tocaba la trompeta y otro el cello, que cariño es el que sentí por un gatito (era chiquito, gordo y hermoso). Que debería haber avisado que ya no me enamoro, que ya no pienso demás por los demás, que ya no pienso en romance, aunque sí en estrellas, que ya no quiero un beso de despedida y un abrazo de desayuno (aunque un poco sí, pero no como algo indispensable, que me de vitalidad) debería haber puesto un cartelito que diga "no molestar, está ocupada siendo escéptica", debería haberlo puesto, avisado, para que no piensen que me podían cambiar de ayer a hoy, que sepan que es lo que estoy eligiendo ser, sentir, hoy.
¿Era tan difícil de entender? Sólo quería ser un pez, o una nube, un espíritu libre, una sonrisa en un colectivo, una mirada perdida en una calle más entre tantas otras.
Quizás dolor no es lo que siente ese otro ser, sino lo que siento cuando veo que me quieren cambiar, que quieren que quiera, que acepte; Y no es que sea una superada de todo eso (más vale que no), sino que me considero una imbécil que no vive de eso, y me da envidia el que lo haga, pero no quiero serlo yo. Cambié el disco, abrí un nuevo libro y prendí un nuevo cigarrillo. Porque mi vida se trata de comienzos, con finales eternos, cuentos efímeros que se terminan a mitad de página, poemas cortos que no hacen mella, no en mí. Ponele que es eso de la pseudo-libertad.
Hoy prefiero saltar al agua desde algún trampolín, volar y sentir el viento, llorar cuando llueve, quedarme en un campo mirando eternamente el cielo, contar estrellas; Quizás sola, o con alguien, pero conmigo entera. Riendo hasta no poder más, contando hasta no tener más para decir, dejar que el silencio y las palabras me envuelvan, que el frío y el calor sean mis amigos.
Hoy que el dolor no está tan lejos, ni tan cerca, que la pasión es vivir, que el cariño es hacia todo y hacia nada, que el amor es por mí y para mí, hoy estoy viva.
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