Este año perdí un montón de cosas, tanto materiales como afectivas. Hasta me perdí un poco a mí misma, de hecho aún no sé si me encontré.
Quizás sea hora de tomar las riendas de la situación y elegir qué resignar, qué perder, cuál es límite actual hasta donde elijo dejar. Quizás el perder algo material lo pueda significar en algo que hoy elijo dejar de mí ahí.
Estuve en situaciones límites, con otras personas y sola. Probablemente lo siga estando en mi transcurso vital. Estuve en situaciones de desgano absoluto, puede que aún lo esté, ahora no me siento así. Estuve en horas muy agradables. Pero no puedo decir que caracterizo este período como el mejor de mi vida hasta el momento, quizás tampoco el peor.
Después de querer arrojar todo por la cornisa (quizás como buscando ser sujeta activa frente a las situaciones en las que me he sentido arrojada) tuve un cambio de perspectiva. Claro que puede que ahí haya hecho el click aunque lo venía craneando desde hace un tiempo, quizás en realidad es como lo quiero leer hoy ante el dolor y terror que me produce la situación real, no lo sé.
Así que hoy pretendo hacer una especie de pliego de reivindicaciones para conmigo misma (aunque de todos modos lo escribo en un sitio que no necesariamente, aunque prácticamente sí, sea para conmigo misma) (sujeta sujetada a la Cultura).
Elijo dejar y perder el conformismo.
Elijo dejar la omisión ante lo que me hace mal.
Elijo perder para siempre la arrogancia.
Elijo dejar cierta cantidad de impulsividad.
Elijo dejar las malas formas como acto reflejo.
Elijo dejar la dependencia afectiva.
Elijo dejar atrás la infancia.
Elijo perder la falta de conciencia (de clase, social, por le otre).
Elijo dejar el buscar objetos completos y puros, para verles ambivalentes y con sus fallas.
Elijo perder la falta de amor propio.
Claro que dejar y perder todo esto no implica necesariamente conquistar su opuesto, no ya. Sin embargo es a lo que apunto, por lo que trabajo. Hoy vuelvo a querer salir para adelante, los pozos oscuros ya no me parecen cómodos y hoy no me interesa dejar que la corriente me lleve, entiendo que tengo que bracear y patalear hasta la otra orilla, si coincido con la corriente entonces llegaré más rápido, en caso contrario me costará más, pero eso no implica que sea imposible. Daré batalla contra mi misma, contra mi historia y mis hábitos. Daré batalla contra el impulso de querer dejar que las cosas se resuelvan por sí mismas. Elijo luchar por mí contra mí, aún sabiendo que nunca voy a conquistar la perfección, pero sí quizás una cierta estabilidad emocional aunque sea temporal.
Quizás sea hora de tomar las riendas de la situación y elegir qué resignar, qué perder, cuál es límite actual hasta donde elijo dejar. Quizás el perder algo material lo pueda significar en algo que hoy elijo dejar de mí ahí.
Estuve en situaciones límites, con otras personas y sola. Probablemente lo siga estando en mi transcurso vital. Estuve en situaciones de desgano absoluto, puede que aún lo esté, ahora no me siento así. Estuve en horas muy agradables. Pero no puedo decir que caracterizo este período como el mejor de mi vida hasta el momento, quizás tampoco el peor.
Después de querer arrojar todo por la cornisa (quizás como buscando ser sujeta activa frente a las situaciones en las que me he sentido arrojada) tuve un cambio de perspectiva. Claro que puede que ahí haya hecho el click aunque lo venía craneando desde hace un tiempo, quizás en realidad es como lo quiero leer hoy ante el dolor y terror que me produce la situación real, no lo sé.
Así que hoy pretendo hacer una especie de pliego de reivindicaciones para conmigo misma (aunque de todos modos lo escribo en un sitio que no necesariamente, aunque prácticamente sí, sea para conmigo misma) (sujeta sujetada a la Cultura).
Elijo dejar y perder el conformismo.
Elijo dejar la omisión ante lo que me hace mal.
Elijo perder para siempre la arrogancia.
Elijo dejar cierta cantidad de impulsividad.
Elijo dejar las malas formas como acto reflejo.
Elijo dejar la dependencia afectiva.
Elijo dejar atrás la infancia.
Elijo perder la falta de conciencia (de clase, social, por le otre).
Elijo dejar el buscar objetos completos y puros, para verles ambivalentes y con sus fallas.
Elijo perder la falta de amor propio.
Claro que dejar y perder todo esto no implica necesariamente conquistar su opuesto, no ya. Sin embargo es a lo que apunto, por lo que trabajo. Hoy vuelvo a querer salir para adelante, los pozos oscuros ya no me parecen cómodos y hoy no me interesa dejar que la corriente me lleve, entiendo que tengo que bracear y patalear hasta la otra orilla, si coincido con la corriente entonces llegaré más rápido, en caso contrario me costará más, pero eso no implica que sea imposible. Daré batalla contra mi misma, contra mi historia y mis hábitos. Daré batalla contra el impulso de querer dejar que las cosas se resuelvan por sí mismas. Elijo luchar por mí contra mí, aún sabiendo que nunca voy a conquistar la perfección, pero sí quizás una cierta estabilidad emocional aunque sea temporal.