martes, 19 de noviembre de 2019

Elixir.

Recorre mis lunares como si fuese la primera vez, o que efectivamente sea la primera vez; de hecho no importan las veces. Recorre cada uno de ellos, genera tu propio camino sobre mi piel. Ya dejaste huella, ya marcaste en mí, ya hay trazo de tu existencia.
Ahora espero que vos lo generes activamente sobre mi ser.
Quiero besar cada recoveco de tu cuerpo, cada ángulo y plano, cada centímetro. Re-inventarnos en cada encuentro, como hasta ahora, con el vértigo de nunca saber cuándo será el próximo y sin la necesidad de cuantificar cuándo fue el anterior.
Te anhelo, te extraño, te deseo, ansío ver tu sonrisa y despeinarme con vos, continuar con nuestro código y abrazarnos soñando eternidades.
Veamos estrellas y cantemos canciones, brindemos por el hallazgo y por el disfrute, bebamos el placer de nuestro goce, de nuestro derroche de cariño, y lamamos el sabor afrodisíaco de nuestro existir.

martes, 22 de octubre de 2019

Danzas sin fin y con pausas.

De a poquito y con movimientos suaves ir a(r)mándome. Como si fuera una danza lenta, en la que en algunos instantes se avanza y en otros se retrocede, pero siempre se mantiene el movimiento. 
Ir acomodándome a mi propio placer, procurar escuchar mi deseo. Detenerme en el segundo en el que decido para saber qué es lo que efectivamente quiero. Pausarme para hallarme. 
Es el proceso de aprender a escuchar, al resto y a mi también. Aún en actividades voraginosas, en días repletos y sobre-exigidos encontrar el momento en el que estoy conmigo. Re-encontrarme con el café y el silencio, con mi propia voz. Con mis dilemas y desencuentros. Amigarme con lo que soy y performarme para ser lo que quiero.
Frenar y pausar, seguir y encausar. Hacer del silencio parte de la melodía, y de las pausas parte de la danza. 
Caminar con un fin y habilitarme a descansar, a tomar otros caminos y a sorprenderme con el paisaje.
¿Esto será ser? ¿Esto será existir?
De ahogarme en penas y olvidarme bajo papeles a procurar encontrar el disfrute en lo que puedo, hallar mi interés y motivación bajo la montaña de quehaceres. Quizás de eso se trate vivir. Quizás ese sea mi mayor desafío hoy.

lunes, 19 de agosto de 2019

Magia.

Cada vez que pienso que sería muy feliz si pudiese hacer magia, me surge el reproche interno donde digo que sí tengo acceso a la magia, tengo acceso a las palabras, al lenguaje, y esa es una magia tan particular y maravillosa que llega a todxs. Sin embargo, siento que soy torpe, hosca, que no logro modelar mis pensamientos para que salga cual capullito de flor, todo envuelto, suave, delicado, hermoso y a la vez absoluto e irrevocable. No tengo el poder de domar la magia a la que puedo acceder. Pero quiero más magia a mi alcance, magias diferentes. Y quizás no las alcance nunca o ya las tenga al lado sin saber qué hacer con ellas.

lunes, 17 de junio de 2019

18-6-19

Lágrimas tras los cristales.
Desbordan los ríos.
Faltan amores.
Se pierden canciones.
Aparece un poema.
Algo oscuro.
Con tintes de romance.
Brotando.
Mientras las fisuras se convierten en grietas.
Las separaciones en abismos.
Desencuentros.
Finales sin sonrisas.
Lluvias eternas.
Hay quien pide abrazos.
Y quien pide abrigo.
Las latas se abollan.
Los chicles se secan.
Las manos se sueltan.
Son fuerzas extremas.
Sin esperarlas.
De repente aparecieron.
Con los gritos de la noche.
Y se llevaron todo.
Dejando a quienes dormían en la eternidad.

lunes, 3 de junio de 2019

Un mes después.

Fideos con manteca y caldo saborizante.
Otra vez.
Pero cierro los ojos e intento disfrutarlos.
Me tengo que obligar a comer, ya no tengo ganas ni de eso.
Al final sí estaba en el pozo.
Y esta vez fue más oscuro que de costumbre.
Quería sólo caer.
Pero después de todo no me animé.
Y ahora...
Ahora queda intentar subir.
Pero no quiero trepar, no tengo ganas.
Quiero flotar sin hacer nada.
Subir y estar bien como por arte de magia.
Tuve crisis de llanto.
Y ahora volví a no poder llorar.
Quiero abrazos y mimos.
Pero tengo fotocopias y fideos con manteca y caldo saborizante.
No quiero más de esto.
No quiero más de nada.
Pero sigo fingiendo que sí.
¿Cuánto es el tiempo límite para fingir?
¿Cuánto estoy fingiendo en realidad?
¿Quiero estar bien realmente?
Siento que no puedo.
Pero es cierto que hay días buenos en los que algo puedo.
Y hay días malos en los que sólo quiero dormir.
Hoy no sé qué tipo de día es.
Otro bocado de fideos.
No están ricos.
Pocas cosas están ricas últimamente.
Me agobio con poco.

martes, 26 de marzo de 2019

Siempre termina siendo un pedido de auxilio sin socorro.

Si hubieses atendido el teléfono, si hubieses contestado a ese llamado eterno, o si hubieses respondido los mensajes quizás no... quizás no hubiese sucedido ese fondo.
O quizás si no te hubiesen necesitado, si antes no se hubiese derrumbado todo quizás no te hubiesen llamado.
Si la canción no sonaba, o si el balcón daba hacia otro sitio, o si el dibujito televisivo hubiese capturado... quizás no hubiese existido necesidad de auxilio.
Tal vez, si las circunstancias hubiesen sido otras, si las palabras se hubiesen dicho cuando correspondían, o si la mente hubiese sido más fuerte... puede que no se hubiese quebrado tan rápido, que hubiese soportado y vadeado el conflicto en vez de enterrarse, hundirse y no poder salir.
Ya no quiere volver ahí, no está tan lejos, no tiene tanta fuerza como para huir ni está tan débil como para caer, pero los días malos juegan malas pasadas y ponen todo para que pise en falso y vuelva.
El pedido de auxilio sigue flameando, pero ya no se envían mensajes ni llamadas, el silencio le abraza promoviendo el punto final.

domingo, 24 de marzo de 2019

Cubo de cristal.

Hay aún algo mío que no salió. Desde la transparencia preservo mi interior, desde lo que doy mantengo alejado eso que no quiero dar, eso que recibo y no quiero largar, aunque algunas veces duele, otras molesta y otras veces me agrada, hay de eso algo que no quiero sacar, no quiero liberar a que lo consuman quienes me consumen. 
Lo líquido me va a matar, nos está sorbiendo, creyéndonos productos a consumir, objetos, cosas, todo menos sujetos que a fin de cuenta es lo que somos, y también estamos sujetadxs, a esto, al lenguaje y a la cultura. Y hay cosas que quiero sujetar, esas cosas que aún no salieron de mí, y otras que las puedo ir largando, ya de a poco, dejándolas en el tiempo-espacio para verlas, saludarlas y despedirlas. 
Despedí la idea que yo soy para todo el problema, quizás para muchas cosas sí, pero no para todo. Lo que pido no siempre es una locura ni utopía, quizás pueda serlo para la persona que se lo pido, no para todxs. Despedí la idea que tengo que hacer absolutamente todo lo que quieran lxs demás porque si no me vuelvo mala, ya soy mala así que ¿qué más da? ¿por qué no seguir mi propio deseo mientras no lastime a nadie adrede?
Aún hay más cosas, algunas son buenas o me hacen bien, o quizás sean buenas sólo para hoy, para mi actualidad, y dentro de unos años las despida también. Hay cosas que guardo sólo para mí porque no me atrevo a someterlas a lupa de lxs otrxs, porque no siempre son coherentes o inteligentes, y algunas veces apuntan más a quien me las ha dicho que a mí. Y conmigo se trata de mí.