Si hubieses atendido el teléfono, si hubieses contestado a ese llamado eterno, o si hubieses respondido los mensajes quizás no... quizás no hubiese sucedido ese fondo.
O quizás si no te hubiesen necesitado, si antes no se hubiese derrumbado todo quizás no te hubiesen llamado.
Si la canción no sonaba, o si el balcón daba hacia otro sitio, o si el dibujito televisivo hubiese capturado... quizás no hubiese existido necesidad de auxilio.
Tal vez, si las circunstancias hubiesen sido otras, si las palabras se hubiesen dicho cuando correspondían, o si la mente hubiese sido más fuerte... puede que no se hubiese quebrado tan rápido, que hubiese soportado y vadeado el conflicto en vez de enterrarse, hundirse y no poder salir.
Ya no quiere volver ahí, no está tan lejos, no tiene tanta fuerza como para huir ni está tan débil como para caer, pero los días malos juegan malas pasadas y ponen todo para que pise en falso y vuelva.
El pedido de auxilio sigue flameando, pero ya no se envían mensajes ni llamadas, el silencio le abraza promoviendo el punto final.
O quizás si no te hubiesen necesitado, si antes no se hubiese derrumbado todo quizás no te hubiesen llamado.
Si la canción no sonaba, o si el balcón daba hacia otro sitio, o si el dibujito televisivo hubiese capturado... quizás no hubiese existido necesidad de auxilio.
Tal vez, si las circunstancias hubiesen sido otras, si las palabras se hubiesen dicho cuando correspondían, o si la mente hubiese sido más fuerte... puede que no se hubiese quebrado tan rápido, que hubiese soportado y vadeado el conflicto en vez de enterrarse, hundirse y no poder salir.
Ya no quiere volver ahí, no está tan lejos, no tiene tanta fuerza como para huir ni está tan débil como para caer, pero los días malos juegan malas pasadas y ponen todo para que pise en falso y vuelva.
El pedido de auxilio sigue flameando, pero ya no se envían mensajes ni llamadas, el silencio le abraza promoviendo el punto final.