viernes, 25 de abril de 2014

Cortar.

Tomo el cuchilllo, con mi mano hábil: la derecha, lo empuño y lo hundo, corro la mano hacia atrás y hacia adelante, para que corte, que no quede nada sujeto a nada. Corto una vez, corto de vuelta, a la tercera ya tengo la técnica, ya tengo práctica y ya tengo dos rebanadas de pan.
Quizás esto de las obsesiones sea igual, hasta no ponerle fin no sabes como es, no estás seguro de como agarrar el cuchillo, ni de que grosor querés la rodaja, una vez que lo hiciste, que cortas, te empezás a acostumbrar, y hasta quizás llegues a la conclusión que es algo bueno, que no hace tan mal, que no es tan difícil, que separarse no es tan doloroso, sólo es eso, ni más ni menos: separarse, cortar un pan.

viernes, 11 de abril de 2014

Viernes

Una vieja que pone la reposera en la vereda de su casa, al lado de la puerta, para ver la gente pasar; la gente que la conoce la saluda, los nenes le sonríen, y ella, anciana, arrugada, les contesta feliz, con el sol entre los ojos y un viento suavecito que le mueve el pelo ya gris. 
Las hojas amarillas corren sobre la vereda, es parte del otoño esa danza, también es parte del otoño el abrigo que cubre los cuerpos de todos, mientras el sol, débil, acaricia las cabezas.
El hombre que va apurado en su auto no espera a ver como su hijo entra a la escuela, lo deja en la esquina: para hacer más rápido; y el hijo nunca entra en el colegio, se va con sus nuevos amigos que le prestan más atención y le ayudan a evadir el dolor de la ausencia de su progenitor, quizás con drogas o sólo con juegos de adolescentes.
La mujer que hace las tortas caseras hoy está haciendo huevos de chocolate, porque se vienen las pascuas y eso es lo que lucra, ella sí le presta atención a sus hijos, aunque eso implica que duerma menos, y aunque algunas veces se enoja, también ríe más que el hombre con prisa.
Y yo, estoy escribiendo, refugiada del sol, quizás debería salir y correr, competirle al hombre, sonreirle a la viejita, comprarle un huevo de pascua a la mujer
o no.

domingo, 6 de abril de 2014

Ayudar te

Palabras, escritas por mí, o por vos, salen, se expresan, te transmiten, te transportan, nos conectan, nos acercan, son una caricia a miles de estrellas de distancia, son el recuerdo de algún otro, que te hace llorar, reir, entender. Son la forma de decir, de cantar, de abrazar, la compañía de la soledad, la soledad de la compañía. Son palabras, sólo palabras, que dan, que piden, que viajan, que vuelan, que existen para vos y para mí; que sacian mis ganas de desahogar lo que tengo adentro, y puede que también las tuyas. Son palabras mágicas, algunas atroces, feroces, de las que lastiman hasta las lágrimas de dolor, y otras, por el contrario, son las que te dejan un poquito de la felicidad ajena, el final feliz, la sonrisa compartida.
Quiero que las palabras que salen de mí lleguen al mundo, naveguen por el aire, salgan del planeta, visiten la galaxia y todos los lugares, que ayuden, que levanten al caído, que abracen al solitario, que callen y dejen gritar al agobiado, quier que mis palabras te ayuden a vos, extraño, quiero ayudarte con sólo palabras, con la intención de salvarte, de abrigarte.

¿Mañana podes?

Posponernos. Retrasar el encuentro como si fuera un buen sueño, un buen final. Ya me da miedo pensar que lo voy a vivir, que nos vamos a desvestir. Porque tengo más prejuicios que pasado, más miedo a lo nuevo que lo que muchas veces pretendo aceptar. Te apuro, me apuras, retrocedemos los dos, perdemos, en realidad, empatamos. Ayer, hoy, la próxima semana, tal vez mañana, en otra vida. 
No sólo quiero arrugar sábanas y dar unos cuantos besos, quiero poder reirme con vos, que seas mi amigo, que te conviertas en eso que espero y que dudo que puedas lograr ser. Igual, te voy a ayudar a que seas lo que creo pretender, porque tengo más ganas de encontrar eso que vos de serlo. Te voy a dar el disfraz, el guión, la escena, te voy a dejar el personaje servido, para que seas perfecto en el momento, tomalo a su debido tiempo, con la calma necesaria, que necesito que lo seas. 
Hoy quiero empezar con una historia diferente, y puede que tenga ganas que seas el muñequito azul de mi historia. Te aviso, desde ahora, que tengo lugar para más muñequitos azules, y quizás sea que quiero tener a todos y no sólo a vos, voy a probar. Prometo esforzarme por devolverte lo que me das, lo que sea que me des, prometo tratar de devolvertelo.
Voy a tratar, también, de que nuestros 'mañana' no sean más 'mañana' que se hagan 'hoy', no quiero futuro, quiero presente.

sábado, 5 de abril de 2014

S o y

Soy. Sos. ¿Que soy? ¿Que sos? ¿Somos? ¿Que somos? ¿Somos del ser, o del no ser? ¿Ser o no ser? ¿Humano o Marciano? Humano por la Tierra, el humus, creo. Marciano por Marte. Quiero ser cucaracha, pero tengo etiqueta de Humano, de Ser humano, de persona.
Soy la amiga que escucha y da consejos. Soy la que se enoja rápido. Soy la putita que está con todos y no le gusta nadie. Soy la que dice que se enamoró una vez, la lastimaron y nunca más probó. Soy la que maquina. Soy la nerd. Soy la que le gusta enfiestarse. Soy la hija mala, rebelde, drogona, puta. Soy la que habla mucho. Soy de la que se copian la tarea. Soy la que lloró con su primer 1 en la escuela. Soy la que tiene miedo de arriesgar, pero que le gusta la adrenalina que siente cuando hay todo por ganar y perder. Soy pobre de bondad. Soy para algunos una pendeja, para otros una mujer, para mí, una estúpida. Soy la que baila descontroladamente. Soy la que escucha lo que le dicen y se lo olvida. Soy la que tiene preámbulos para decir las cosas. Soy la miedosa. Soy la desconfiante, pero también la confianzuda. Soy libre, hasta la vereda. Soy presa, de mi mente para afuera. Soy estudiante y delirante. Soy droga de alguien que no conozco, quizás. Soy de las que le tienen miedo a los absolutismos, nunca es siempre, siempre es nunca. Soy de las que les cuesta soltar el pasado. Soy la que busca la herida más leve y la trata de hacer parecer profunda, y ahí canalizo todo mi 'dolor'. Soy exagerada. Soy yo. Soy humano para el resto, cucaracha para mí, hormiga otras veces, caracol, bicho bolita, dios. Soy agnóstica. Soy lo que no quiero ser. Sos lo que veo, no me importa más. Soy superficial. Soy egocéntrica. Soy repetitva. Soy perseverante. Soy inaguantable. Soy eterna y fugaz. Soy por como fui, seré por como soy. Soy fama, pero quiero ser cronopio Soy lo que hay. Aunque no sé qué hay exactamente; ni que soy; ni que quiero, ni de mí, ni de vos, ni de nadie. No sé. Puedo enumerar miles de cosas más, puedo escribir todo el día sobre lo que creo ser, lo que creo que pretendo querer, y terminaría igual, en nada, en no saber, inconcluso infinito. Soy yo, ella, vos, él. Soy nada. Soy nadie. Soy todo. Soy universo. Soy mundo. ¿Soy?