miércoles, 25 de febrero de 2015

Corazón blando.

Quería un principito, de esos que llegan cuando estás mal y te abrazan, que son como frazadas para indigentes en plena nevada, en el medio de la nada. Quería un amor que me rompa los huesos, que me descosa todas las heridas y me las selle con cariño, con besos. Quería las pasiones de las películas, las llamadas de amor, las cartas empalagosas, las serenatas, los paseos por todas las plazas. Quería todo eso que ahora ya no, porque lo veo frívolo, volátil, inverosímil, chamuyado, puras mentiras, patrañas, porque ahora ya crecí y dejé esos sueños, para soñar con árboles verdes, hamacas eternas, cielos celestes, mares claros y arenas limpias, cambié las pasiones de personas por la pasión por el sol, por el verano, por la naturaleza, por la vida. 
Cambio todos mis segundos de sueños atolondrados por un deseo que se cumpla y una canción en mi memoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario