domingo, 1 de marzo de 2015

Mi árbol.

Tengo un árbol, al costado de la ruta, es un árbol viejo y grande, que se expandió, que seguro tardó sus buenos años, y yo lo elijo ahora que ya está crecido, y aunque se caiga va a ser mi árbol.
Porque los árboles si se pueden elegir así: cuando ya crecieron, cuando ya maduraron. Ese árbol tiene tantos puntos opuestos a mi, a mi hoy, tan crecido, tan ramificado, tantas tormentas que ha pasado, y yo que recién arranco, que todavía me falta terminar el año para tocar la segunda década, que soy un yuyito entre miles de pastizales, que no soy fuerte, que me doblo, que cambio de rumbo, que divago, que me pierdo y que me camuflo.
Soy un yuyito sin corteza, sin ramificaciones, soy quizás semilla. Y hoy empecé a crecer en un nuevo suelo, en una nueva tierra desconocida, para salir al mundo, para ser como mi árbol, hermoso y perfecto en su inmensidad, en su grandeza, en su arboleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario