Llueve, llueve tanto, no importa si es física o emocional la lluvia, es tu lluvia, sólo tuya, te abraza, te oprime, te envuelve, te suprime. La envidia, la nostalgia, querer ser más, querer ser otra.
Y vagas entre todos tus ideales, como si fueran callejones, laberintos que no te están llevando a ningún lado, paneles que creías transparentes, puros, y hoy no te dejan avanzar, hoy te encierran y se vuelven carga, peso que te ancla en un sólo lugar.
Hay salidas, pero no las podes encontrar, hay pasos para dar, pero vos flotas, y miras, y reís con frialdad, sin gracia, y tenes abstinencia de risa y de sentirte bien. Estás buscando algo que no sabes, te guías en torno a la nada, te ubicas sin mapa, en realidad, estas desorientada, mirando a la nada, esperando que surja de entre infinitas partículas eso que esperas y que no estás segura qué es. Estarás esperando el impacto, el caer hasta el final, el salir a la superficie y tomar la primer bocanada de aire, estarás esperando la mano que te ayude a salir de tu inmersión, la tijera que te corte las sogas que te atan. No sabes que esperas, ni siquiera estás esperando solamente, pero estás viviendo expectante, añorando un rayo que te parta a la mitad, que te haga sentir, que te vuele todo, que te saque tus prejuicios, estás esperando, quizás, lo que te da más miedo, para poder afrontarlo, y dejar de vivir por vivir y darle la mano a un propósito, a un fin. ¿Estarás rogando sentirlo todo? ¿Estarás bailando una danza sin retorno, camino al infinito del desencuentro? ¿Estarás cantando sin voz una melodía muy trillada? ¿Estarás por vivir lo mejor? ¿Estarás por rozar una vez más lo que añoras? ¿Estarás por llorar la última lágrima? ¿Estarás donde debes estar? .
¿Estarás?.
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