Verte lo que es ver no te vi, tampoco puedo decir eso de que te miré pero no te vi, mucho menos eso de que me miraste, no, de eso nada. Pero yo estoy segura de que te vi, te elegí todas esas noches, claro que tampoco te vi en un sueño, te vi como se ven las cosas cuando están a 1340 millones de años luz, te vi así, y si salgo ahora te vuelvo a ver, porque sé cómo encontrarte y verte en ese no ver que en realidad sí veo, aunque a la vez no. Porque veo lo que ya probablemente no seas, pero cada vez que estoy bajo esa manta gigante que me abriga (manta de la que sos parte), te busco, te encuentro, te nombro, y me doy cuenta de que probablemente ya no seas. Es lo complejo de tener una vida tan efímera y saber que me puedo encontrar con eternidades como la tuya.
Y sin embargo te vi, y te hablé de tantas cosas, aunque también es complicada esa parte de que te hablé, porque de mi boca no salió una sola palabra, mi ser no exteriorizó una sola idea, no mientras te miraba sin verte, te hablé sin hablar, te sonreí sin mover un músculo, te acaricié sin tocarte, a esta distancia que es infinita y que es bastante utópico de mi parte pensar que siquiera puedas enterarte.
Cuando te vi y te hable y todo eso que hice pero no, también vi (pero no) todo eso que te rodea, todo eso que te acompaña, y que me ayuda a reconocerte entre tantos miles.
¿Algún día me vas a abandonar? ¿Ya me abandonaste y como estamos con ese pequeño delay de años luz no me enteré?
Mientras tanto, finjo que te veo, que te hablo, que te cuento y me contas, que tenemos una buena amistad, que me cuidas, que sabes y te interesas por mí. Primero hago todo eso porque fingir me sale re bien, es bastante fácil, y segundo porque me gusta creer que hay algo más que aunque sea en cierto modo le puedo importar, una especie de divinidad que se puede llegar a preocupar por una mortal, por mí, es uno de los complejitos medio bobos que me dejo tener, porque no le hace mal a nadie, porque de última, vos seguís con tu vida y yo alimento mi mambo, sin lastimar, sin herir, y sin contárselo a nadie más.
[La gente tiene estrellas que no son las mismas, para unos, los que viajan las estrellas son guías... para otros, no son mas que lucecitas...] Amatista; Camarones del Aljibe.
Y sin embargo te vi, y te hablé de tantas cosas, aunque también es complicada esa parte de que te hablé, porque de mi boca no salió una sola palabra, mi ser no exteriorizó una sola idea, no mientras te miraba sin verte, te hablé sin hablar, te sonreí sin mover un músculo, te acaricié sin tocarte, a esta distancia que es infinita y que es bastante utópico de mi parte pensar que siquiera puedas enterarte.
Cuando te vi y te hable y todo eso que hice pero no, también vi (pero no) todo eso que te rodea, todo eso que te acompaña, y que me ayuda a reconocerte entre tantos miles.
¿Algún día me vas a abandonar? ¿Ya me abandonaste y como estamos con ese pequeño delay de años luz no me enteré?
Mientras tanto, finjo que te veo, que te hablo, que te cuento y me contas, que tenemos una buena amistad, que me cuidas, que sabes y te interesas por mí. Primero hago todo eso porque fingir me sale re bien, es bastante fácil, y segundo porque me gusta creer que hay algo más que aunque sea en cierto modo le puedo importar, una especie de divinidad que se puede llegar a preocupar por una mortal, por mí, es uno de los complejitos medio bobos que me dejo tener, porque no le hace mal a nadie, porque de última, vos seguís con tu vida y yo alimento mi mambo, sin lastimar, sin herir, y sin contárselo a nadie más.
[La gente tiene estrellas que no son las mismas, para unos, los que viajan las estrellas son guías... para otros, no son mas que lucecitas...] Amatista; Camarones del Aljibe.