lunes, 27 de junio de 2016

No es arte, no es poema, es desagotar.

Volumen, volátil, fuego, cenizas, humo.
Destrucción, de-construcción, armado.
Secuencia infinita, límite.
Abismo, caída, golpe, encuentro.
Dolor y sanación.
Cura para curar ¿Enfermo para enfermar?
Sacudida, espabilar, amanecer con ojos (sin otros).
Arte, sublime, expresión.
Más allá, siempre más, hay veces que acá.
Verde, rojo, azul ¿RGB? ¿CMYK?
Tres dimensiones, no, más, cuatro, mil.
Partículas, particular, partí.
Sueño, vida, aspiración.
Inconsciencia de inconsciente, conciente no es inconciente, es susceptible de.
Posibilidad. Posponer.
Incoherencia enlazada por razones oscuras, oscuras hasta que se comprenden.
Linterna. Fuego. Volumen disuelto.

Re pe ti ción.

Estoy esperando, estoy buscando (en ese no buscar que tanto me gusta), estoy viajando, estoy llegando, estoy en un punto fijo, en el borde de la cornisa o en el medio del mar. Estoy en un caos, que quizás algún día lo vea como la tranquilidad más infinita a la que pude haber llegado. Estoy sin estar, viviendo, eso sí, creo. ¿Vos también esperarás? ¿Vos ya habrás encontrado?. Y vuelvo siempre a lo mismo, a ese vos que soy yo, y a repetir que conmigo siempre se trata de mí. Cliché. 
Es que cuando trato escapar de mí me vuelvo a encontrar, cada vez que me pierdo me rescata mi propio yo, cada vez que caigo nos levantamos a la vez, nos miramos, nos alentamos y volvemos a arrancar. Y quizás por algún meteorito que me haya volado invisiblemente los sesos, quiero encontrar. Un objetivo, una meta, algo que me complete, aunque estoy completa y llena; Pero es ese algo más que falta, que siempre falta. No es una persona, no de eso ni hablar, no sé qué es. Es esa canción que dice que no sé qué quiero, pero sé lo que no quiero, y sé lo que no quiero y no lo puedo evitar, y también esa otra que dice ¿qué es lo que estás esperando? también esa otra que dice que mi casa es un desorden y mi vida un poco más, y podría seguir, con un montón de frases de canciones, o con frases mías, y no creo que hoy llegue a algún resultado. Porque puede que lo que hoy esté buscando sea evadir, evadirme, y guiarme, como esos grandes que se plantearon un objetivo y lo cumplieron (o no) pero que los motivó, o aún lo sigue haciendo. 
¿Es una crisis? No de nuevo decía. Quizás sea el día. Probablemente. Quizás sea la época. Quizás, quizás, quizás. Pero es ¿liberador? (no estoy segura de si es el término apropiado) dejar mis dedos correr por el teclado, ver cómo los signos van formando frases, construyendo ideas, para, de algún modo, saber aunque sea qué es lo que quiero, o, de nuevo, ver bien qué no quiero; Para verme a mí, una fracción al menos, más real, más tangible, más evitable.

miércoles, 15 de junio de 2016

Tiempo, espacio, alteridad.

Desde el más allá hasta el más acá, desde el infinito punto rojo hasta la neurona receptora, o la motora, o a la nada. De ahí vengo, de ahí para allá voy. Ahí me encuentro. Ahí te encuentro. Ahí no, ahí no te encontré, y tampoco a mí.
Porque si es de monólogos que se tiran al aire al vacío, a la nada o a mi misma, soy bastante buena, no necesariamente en la forma de hacerlos, de construirlos, pero sí en cuestión de generarlos, en referencia a cantidad, no calidad.
No sé bien qué es lo que estoy diciendo, quizás sea mejor tratar de dormir veinte minutos más, o no dormir hasta que no tenga otra opción, hasta no dar más. No sé. ¿Qué sé? ¿Qué digo? ¿Qué no digo cuando estoy diciendo? ¿Qué estas diciendo? ¿Qué estamos diciendo?
Decime lo que quiero escuchar, cuando lo quiero escuchar, de la forma que lo quiero escuchar. Prometo no hacer lo mismo. 
Decime que vas a cambiar todo, pero sin obligarme a nada. Decime que todo va a estar bien, y que todas esas ideas que tengo no son como realmente las quiero, que ya voy a aprender, que ya voy a saber, que ya voy a perder mis miedos, que vas a acompañarme, que no me vas a abandonar.
Decime que no me necesitas, para nada, en lo más mínimo, pero que igual me queres, ahí al lado, con vos, a la par.
Decime que no importa en dónde estemos vamos a vernos en esas estrellas que yo miro, en las formas de las nubes que siempre me gusta encontrar, y en tus libros, en esos que tanto lees, en tus juegos, esos que no vas a dejar.
Digámonos todas esas cosas que no diríamos ni en sueños, digámonos todos esos cuentos y secretos que sólo nos contamos a nosotros mismos. Compartamos esos mates que yo no sé cebar y que vos sí, repartamos esos momentos que, al menos yo, no sé si van a llegar.
Encontrémonos en una esquina o a mitad de cuadra, de casualidad, sin querer. El infinito quizás no esté tan lejos, puede que no tardemos mucho en llegar, o que el camino sea más llevadero si vamos juntos, caminando, llegando a la par.
Mejor tomo un café, me prendo otro cigarrillo y miro el amanecer.