Estoy esperando, estoy buscando (en ese no buscar que tanto me gusta), estoy viajando, estoy llegando, estoy en un punto fijo, en el borde de la cornisa o en el medio del mar. Estoy en un caos, que quizás algún día lo vea como la tranquilidad más infinita a la que pude haber llegado. Estoy sin estar, viviendo, eso sí, creo. ¿Vos también esperarás? ¿Vos ya habrás encontrado?. Y vuelvo siempre a lo mismo, a ese vos que soy yo, y a repetir que conmigo siempre se trata de mí. Cliché.
Es que cuando trato escapar de mí me vuelvo a encontrar, cada vez que me pierdo me rescata mi propio yo, cada vez que caigo nos levantamos a la vez, nos miramos, nos alentamos y volvemos a arrancar. Y quizás por algún meteorito que me haya volado invisiblemente los sesos, quiero encontrar. Un objetivo, una meta, algo que me complete, aunque estoy completa y llena; Pero es ese algo más que falta, que siempre falta. No es una persona, no de eso ni hablar, no sé qué es. Es esa canción que dice que no sé qué quiero, pero sé lo que no quiero, y sé lo que no quiero y no lo puedo evitar, y también esa otra que dice ¿qué es lo que estás esperando? también esa otra que dice que mi casa es un desorden y mi vida un poco más, y podría seguir, con un montón de frases de canciones, o con frases mías, y no creo que hoy llegue a algún resultado. Porque puede que lo que hoy esté buscando sea evadir, evadirme, y guiarme, como esos grandes que se plantearon un objetivo y lo cumplieron (o no) pero que los motivó, o aún lo sigue haciendo.
¿Es una crisis? No de nuevo decía. Quizás sea el día. Probablemente. Quizás sea la época. Quizás, quizás, quizás. Pero es ¿liberador? (no estoy segura de si es el término apropiado) dejar mis dedos correr por el teclado, ver cómo los signos van formando frases, construyendo ideas, para, de algún modo, saber aunque sea qué es lo que quiero, o, de nuevo, ver bien qué no quiero; Para verme a mí, una fracción al menos, más real, más tangible, más evitable.
Es que cuando trato escapar de mí me vuelvo a encontrar, cada vez que me pierdo me rescata mi propio yo, cada vez que caigo nos levantamos a la vez, nos miramos, nos alentamos y volvemos a arrancar. Y quizás por algún meteorito que me haya volado invisiblemente los sesos, quiero encontrar. Un objetivo, una meta, algo que me complete, aunque estoy completa y llena; Pero es ese algo más que falta, que siempre falta. No es una persona, no de eso ni hablar, no sé qué es. Es esa canción que dice que no sé qué quiero, pero sé lo que no quiero, y sé lo que no quiero y no lo puedo evitar, y también esa otra que dice ¿qué es lo que estás esperando? también esa otra que dice que mi casa es un desorden y mi vida un poco más, y podría seguir, con un montón de frases de canciones, o con frases mías, y no creo que hoy llegue a algún resultado. Porque puede que lo que hoy esté buscando sea evadir, evadirme, y guiarme, como esos grandes que se plantearon un objetivo y lo cumplieron (o no) pero que los motivó, o aún lo sigue haciendo.
¿Es una crisis? No de nuevo decía. Quizás sea el día. Probablemente. Quizás sea la época. Quizás, quizás, quizás. Pero es ¿liberador? (no estoy segura de si es el término apropiado) dejar mis dedos correr por el teclado, ver cómo los signos van formando frases, construyendo ideas, para, de algún modo, saber aunque sea qué es lo que quiero, o, de nuevo, ver bien qué no quiero; Para verme a mí, una fracción al menos, más real, más tangible, más evitable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario