viernes, 22 de agosto de 2014

Hoy 22

No importan ya las idas ni las vueltas, importa andar, en presente, que si la lluvia, el barro el viento, de esas cosas no hay bajo mis pies, no hay conmigo, tampoco soles ni azules, ni verdes, ni primaveras... 
Bocas que dicen que invierno, o que otoño, conclusiones apresuradas para estos días sin son, sin ser... Ritmos en la bambula de mi ropa, ritmos en mis manos que se chocan, en mis pasos des-acompasados que no van a ningún lugar, que no me llevan a ninguna parte y sin embargo se mueven, que para allá o para acá alejándose o acercándose a sabe quién qué cosas. 
El tiempo es el único que sabe de exactitudes, de idas pero no vueltas, el tiempo que duele y que quiero olvidar, y cuando me estoy esforzando por olvidar todo y dejarlo atrás junto con los segundos pasados lo olvido, vuelo en blanco y ya no hay pies, ni bambula, ni siquiera tiempo, tampoco hay ritmo, hay blanco vacío, blanco infinito, blanco-blanco, blanco, blanco y más blanco, ni abrigos, ni bocas, ni dagas en palabras, tampoco hay nada, hay blanco. Hay infinito puente blanco sin puente, sólo blanco.

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