Gota sobre gota. Pena de un gigante que se esconde en un rincón. Gotas intermitentes, viento feroz. Llanto convulso por un corazón roto, por un herido más en nombre del amor. Los labios que se muerden, las lágrimas que inundan y no dejan descansar, el sol de sus ojos que se cubre, las palabras que lastiman y se quedan marchitando los días estivales de cuando hubo amor.
¡Ay si supiera usted que sus lágrimas ahogan! ¡Ay de nosotros, pequeños sumergidos en un llanto sin fin, en un cuento de gigantes heridos!
Ya sabemos que se va a calmar, que la pena se va a superar, pero deje ya de llorar que está plasmando todo su mal en almas sin culpabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario