La mano que raspa la tela del bolsillo buscando a toda costa la moneda que ya gastó, mano que se encuentra con los resabios de sus drogas y la cabeza perdida que indica la vuelta al cuerpo dormido. De entre las sombras de la noche surgen monstruos y reinos y las piernas se mueven en un ritmo dispar. ¿Qué será de la noche que aun no termina de empezar? ¿Qué será de todas esas cosas que la boca escupió sin pensar ni filtrar?
Luces que titilan, veredas que se mueven, ciudades que respiran, y el mundo se convierte en pañuelo y las horas en segundos, bajo los pies todo pero se siente nada, cabeza perdida, mirada extraviada, voces, voces y más voces. Cadencia o candencia, ya no importa el vocabulario, de vidas sin nombre, incógnitas para tantos. La vía se vuelve una, embriagar el alma, des-encontrar las responsabilidades y flotar en una tierra de nubes, en piedras de algodón y en bolsillos sin monedas.
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