domingo, 11 de diciembre de 2016

OgLa

Algo se está formando, algo quiere salir, surge del odio o del aburrimiento, quizás de las dos, puede que también de las emociones nuevas, de los nuevos encuentros, de las nuevas personas, de las nuevas historias.
Algo que no puedo saber qué es, como de costumbre tipeo y borro, pienso una cosa y elimino tres, armo una idea y la cambio, hasta que se queda sin sujeto ni predicado, con suerte con alguna coma. Y después escribo, escribo lo que estoy escribiendo, que quizás pase por el filtro de la censura, o quizás lo publique como o que sea que es, para mí, para mi futuro.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Hijos.

No quiero tener hijos, no humanos, no hoy, no mañana, no los imagino en el futuro. Mis hijos no los quiero parir, en todo caso cosechar, escribir, adoptar. 
Quiero tener como hijos un libro, un gato y una planta, que sean hermandad por parte de madre. Que no les tenga que buscar la ropa más linda para todos los días, que sean responsabilidad pero no del todo, que no impliquen eternidad para con ningún otro humano, sólo para conmigo, y bueno, el gato.

lunes, 4 de julio de 2016

Principiante.

Que el dolor, las esperas, las lágrimas, las llamadas sin contestar, los mensajes con doble tilde, los estados que ya no son ni para vos ni para mí, lo besos que ya no tienen destinatario. Y todas esas cosas que no me pasan. Que no vivo. Que no siento.
Que siento igual que una piedra, que un cactus, que una cuchara, que vuelo y no vuelvo, ya no soy el boomerang que anda suelto en la ciudad, ni la oruga que no cambió. Ya no soy eso ¿Alguna vez realmente lo fui?.
Que hoy es Lunes y puede que esté pensando en alguien en especial, esta vez no es en mí, no. (Pero tampoco en vos). Que siempre tengo las defensas atacando, los escudos protegiendo y todas las murallas bien afianzadas, que ya no creo como alguna vez (hace tanto) en tsunamis de amor y en corazones que se rompen para arreglarse a besos (quizás no hace tanto). Que esta vez pienso en que el amor no es eso. Que el dolor no es eso. Que la pasión no es eso. Que el cariño no es eso.
Hoy pienso que amor son esos mates que alguna vez vamos a tomar a las cinco de la mañana, esas cervezas en la playa, esa película que vamos a mirar y nos vamos a reír, esos juegos que alguna vez puede que juguemos. Y dolor, dolor es eso que están sintiendo esas dos personas de allá, que dieron todo, que se perdieron en un otro, o en una otra, que se escondieron de sí mismas, o sí mismos, y que ahora les duele volver a encontrarse, no lo que perdieron, sino lo que encuentran, un ser que se dejó de querer para querer, un ser que se dejó de ver como totalidad para verse compuesto (y era una mentira, quizás).
Que pasión es la que vi en un chabón cuando tocaba la trompeta y otro el cello, que cariño es el que sentí por un gatito (era chiquito, gordo y hermoso). Que debería haber avisado que ya no me enamoro, que ya no pienso demás por los demás, que ya no pienso en romance, aunque sí en estrellas, que ya no quiero un beso de despedida y un abrazo de desayuno (aunque un poco sí, pero no como algo indispensable, que me de vitalidad) debería haber puesto un cartelito que diga "no molestar, está ocupada siendo escéptica", debería haberlo puesto, avisado, para que no piensen que me podían cambiar de ayer a hoy, que sepan que es lo que estoy eligiendo ser, sentir, hoy. 
¿Era tan difícil de entender? Sólo quería ser un pez, o una nube, un espíritu libre, una sonrisa en un colectivo, una mirada perdida en una calle más entre tantas otras.
Quizás dolor no es lo que siente ese otro ser, sino lo que siento cuando veo que me quieren cambiar, que quieren que quiera, que acepte; Y no es que sea una superada de todo eso (más vale que no), sino que me considero una imbécil que no vive de eso, y me da envidia el que lo haga, pero no quiero serlo yo. Cambié el disco, abrí un nuevo libro y prendí un nuevo cigarrillo. Porque mi vida se trata de comienzos, con finales eternos, cuentos efímeros que se terminan a mitad de página, poemas cortos que no hacen mella, no en mí. Ponele que es eso de la  pseudo-libertad.
Hoy prefiero saltar al agua desde algún trampolín, volar y sentir el viento, llorar cuando llueve, quedarme en un campo mirando eternamente el cielo, contar estrellas; Quizás sola, o con alguien, pero conmigo entera. Riendo hasta no poder más, contando hasta no tener más para decir, dejar que el silencio y las palabras me envuelvan, que el frío y el calor sean mis amigos. 
Hoy que el dolor no está tan lejos, ni tan cerca, que la pasión es vivir, que el cariño es hacia todo y hacia nada, que el amor es por mí y para mí, hoy estoy viva.

lunes, 27 de junio de 2016

No es arte, no es poema, es desagotar.

Volumen, volátil, fuego, cenizas, humo.
Destrucción, de-construcción, armado.
Secuencia infinita, límite.
Abismo, caída, golpe, encuentro.
Dolor y sanación.
Cura para curar ¿Enfermo para enfermar?
Sacudida, espabilar, amanecer con ojos (sin otros).
Arte, sublime, expresión.
Más allá, siempre más, hay veces que acá.
Verde, rojo, azul ¿RGB? ¿CMYK?
Tres dimensiones, no, más, cuatro, mil.
Partículas, particular, partí.
Sueño, vida, aspiración.
Inconsciencia de inconsciente, conciente no es inconciente, es susceptible de.
Posibilidad. Posponer.
Incoherencia enlazada por razones oscuras, oscuras hasta que se comprenden.
Linterna. Fuego. Volumen disuelto.

Re pe ti ción.

Estoy esperando, estoy buscando (en ese no buscar que tanto me gusta), estoy viajando, estoy llegando, estoy en un punto fijo, en el borde de la cornisa o en el medio del mar. Estoy en un caos, que quizás algún día lo vea como la tranquilidad más infinita a la que pude haber llegado. Estoy sin estar, viviendo, eso sí, creo. ¿Vos también esperarás? ¿Vos ya habrás encontrado?. Y vuelvo siempre a lo mismo, a ese vos que soy yo, y a repetir que conmigo siempre se trata de mí. Cliché. 
Es que cuando trato escapar de mí me vuelvo a encontrar, cada vez que me pierdo me rescata mi propio yo, cada vez que caigo nos levantamos a la vez, nos miramos, nos alentamos y volvemos a arrancar. Y quizás por algún meteorito que me haya volado invisiblemente los sesos, quiero encontrar. Un objetivo, una meta, algo que me complete, aunque estoy completa y llena; Pero es ese algo más que falta, que siempre falta. No es una persona, no de eso ni hablar, no sé qué es. Es esa canción que dice que no sé qué quiero, pero sé lo que no quiero, y sé lo que no quiero y no lo puedo evitar, y también esa otra que dice ¿qué es lo que estás esperando? también esa otra que dice que mi casa es un desorden y mi vida un poco más, y podría seguir, con un montón de frases de canciones, o con frases mías, y no creo que hoy llegue a algún resultado. Porque puede que lo que hoy esté buscando sea evadir, evadirme, y guiarme, como esos grandes que se plantearon un objetivo y lo cumplieron (o no) pero que los motivó, o aún lo sigue haciendo. 
¿Es una crisis? No de nuevo decía. Quizás sea el día. Probablemente. Quizás sea la época. Quizás, quizás, quizás. Pero es ¿liberador? (no estoy segura de si es el término apropiado) dejar mis dedos correr por el teclado, ver cómo los signos van formando frases, construyendo ideas, para, de algún modo, saber aunque sea qué es lo que quiero, o, de nuevo, ver bien qué no quiero; Para verme a mí, una fracción al menos, más real, más tangible, más evitable.

miércoles, 15 de junio de 2016

Tiempo, espacio, alteridad.

Desde el más allá hasta el más acá, desde el infinito punto rojo hasta la neurona receptora, o la motora, o a la nada. De ahí vengo, de ahí para allá voy. Ahí me encuentro. Ahí te encuentro. Ahí no, ahí no te encontré, y tampoco a mí.
Porque si es de monólogos que se tiran al aire al vacío, a la nada o a mi misma, soy bastante buena, no necesariamente en la forma de hacerlos, de construirlos, pero sí en cuestión de generarlos, en referencia a cantidad, no calidad.
No sé bien qué es lo que estoy diciendo, quizás sea mejor tratar de dormir veinte minutos más, o no dormir hasta que no tenga otra opción, hasta no dar más. No sé. ¿Qué sé? ¿Qué digo? ¿Qué no digo cuando estoy diciendo? ¿Qué estas diciendo? ¿Qué estamos diciendo?
Decime lo que quiero escuchar, cuando lo quiero escuchar, de la forma que lo quiero escuchar. Prometo no hacer lo mismo. 
Decime que vas a cambiar todo, pero sin obligarme a nada. Decime que todo va a estar bien, y que todas esas ideas que tengo no son como realmente las quiero, que ya voy a aprender, que ya voy a saber, que ya voy a perder mis miedos, que vas a acompañarme, que no me vas a abandonar.
Decime que no me necesitas, para nada, en lo más mínimo, pero que igual me queres, ahí al lado, con vos, a la par.
Decime que no importa en dónde estemos vamos a vernos en esas estrellas que yo miro, en las formas de las nubes que siempre me gusta encontrar, y en tus libros, en esos que tanto lees, en tus juegos, esos que no vas a dejar.
Digámonos todas esas cosas que no diríamos ni en sueños, digámonos todos esos cuentos y secretos que sólo nos contamos a nosotros mismos. Compartamos esos mates que yo no sé cebar y que vos sí, repartamos esos momentos que, al menos yo, no sé si van a llegar.
Encontrémonos en una esquina o a mitad de cuadra, de casualidad, sin querer. El infinito quizás no esté tan lejos, puede que no tardemos mucho en llegar, o que el camino sea más llevadero si vamos juntos, caminando, llegando a la par.
Mejor tomo un café, me prendo otro cigarrillo y miro el amanecer.

viernes, 13 de mayo de 2016

Un fla.

Estamos a unas letras de distancia, aunque sean galaxias en el espacio y años luz en el tiempo. Estamos a unas letras, unas palabras, unos significados. Dos clics, un link bien escrito, un hipervínculo que te lleve a otra persona que te lleva a otra persona, para que después te des cuenta que te perdiste de las personas esas que te fueron linkeando, y que estás sola, sí, siempre venís cuando estás sola. Y eso no está mal, no si no estás mal por estar sola. Cuando dejas los links, cuando te das cuenta que estás descargando cosas que no queres, que tienen virus, que tienen efectos que no te hacen bien, los dejas. Y puede que esté hablando de los sims o de música, o de personas en la vida real. Y si hablo de personas en la vida real y pienso en letras se me vienen las personas con los celulares, cuando queres hablar, cuando queres llorar, o chapar, y están con el teléfono y  me dan ganas de irme, de dejarlos con sus conversaciones, porque en realidad dejo de estar, pero quiero desaparecer, que todo se lo lleve el viento, y no haber linkeado nunca a ese sujeto, a ese momento en el que me lo encuentro y está todo el tiempo con el teléfono.
Que raro ir viendo, en una especie de abstracción, como se van formando las palabras en la pantalla, las que voy dictando en mi cabeza, con esa voz que no es voz porque no sale, porque no tiene ruido ni volumen, pero es mi voz interna mi otro yo, y siguen apareciendo letras, y algunas están mal escritas y las voy borrando, y vuelvo, vuelvo, siempre vuelvo.

sábado, 16 de enero de 2016

Incoherencias, creo.

Voy en círculos navegando hacia un más allá. Voy. Vení. Vamos.
Vamos en círculos navegando hacia un más allá, juntos, con vos que no estoy realmente segura de quién sos, creo que esta vez voy a elegir que vos seas esa parte de mí a la que le hablé ya tantas veces, y a la que no le di importancia por tanto tiempo, y ahora viajamos juntas. Sí, vos y yo. Vamos navegando. ¿Navegando? No estoy segura de cómo se navega, quizás sería mejor decir "viviendo" aunque claro, tampoco estoy segura de cómo se vive. Quizás sea eso de vivir cada uno como puede, como quiere, como sienta que es mejor, como le salga, como le plazca, sin mirar tanto para al costado ni para atrás, ni siquiera para arriba o adelante, mirando el hoy, disfrutando el hoy. Pero es tan lindo planear cosas, y mirar para atrás y encontrarme con recuerdos felices también es tan lindo. Quizás eso sea vivir también. Aprender a convivir con los recuerdos, con las expectativas sin dejar de disfrutar el hoy, ver, mirar, dejar lágrimas y sonrisas, pero disfrutarlas a todas.
Y entonces vamos en círculos viviendo hacia un más allá. Que puede que tampoco sea en círculos, sino a saltos, como el caballo de la ajedrez, o en línea recta, o en diagonal, anda a saber, pero me gusta en círculos, como órbitas, aunque creo que son ovoides, no importa vayamos en círculos viviendo, pero ¿hacia un más allá? Ya creo que en realidad el más allá no es tan lejano, aunque eso no cancela ni el "más" ni el "allá". Si la historia se vive repitiendo, si los mitos tienen base igual, si los cuentos cambian en detalles pero siempre es la misma fórmula, si las guerras se dan por las mismas causas quizás un poco más rebuscadas. Si buscando en el fondo de las cosas se encuentra siempre lo mismo, ir más allá, entonces, ¿no sería ir más acá, o quedarme acá pero en el fondo? En el tras-fondo quizás, en eso que no está a la vista pero que se repite, en esa universalidad.
Quizás sea mejor que vayamos en círculos viviendo a tomar birra y fumar uno. 
Aunque decir más allá quizás lleve a lo mismo.

El lugar.

Donde las canciones suenas eternamente, y las risas son campanitas que van y vienen, que llegan, que te dan vueltas, te contagian, te hacen volar.
Donde las acciones nunca son malas. Donde las almohadas son grandes, suaves y mullidas, y las duchas nunca tiran el agua en un extremo de temperatura. Y tus amistades están a dos pasos de vos. Y la birra está en el aire. Y los mosquitos no pican. Y hay luciérnagas. Y colores.
Donde no importan los partidos políticos, no hay guerras, no hay preocupaciones por la subsistencia material, no hay carreras para ser mejor que otro.
Un lugar donde las olas del mar llegan a la playa y el arena vuela suave, y la gente no se amontona, y en los acantilados se arman fogones, y hay guitarras, y amistades, y risas, siempre risas.
También hay lágrimas y tristeza.
Hay plantas y edificios, hay miles de especies conviviendo, en armonía, hay miles de soles que te abrazan, y tantas lunas que se confunden con estrellas.
Hay pasto verde, montañas, lagos.
Hay tantas cosas para descubrir. Hay tanto. Y no es tan irreal, no está tan lejos, no es tan imposible.
Ese lugar está acá no más.